La Semana Santa de 2019 fija un récord de procesiones suspendidas por la lluvia

Es la primera vez que tres desfiles pasionarios (Viernes Santo, Sábado de Gloria y Domingo de Resurrección) no pueden celebrarse por el agua del cielo, pues el único antecedente similar se remonta a finales del siglo XIX y entonces se debió a motivos económicos. La clasificación de suspensiones en el presente siglo la encabezan las cofradías del Nazareno y del Resucitado con, respectivamente, 5 y 3 presencias en la calle frustadas. La historia también recoge en 1882 todas las procesiones que entonces se celebran tuvieron lugar el Viernes Santo y que en 1906 y 1909 salieron juntos californios y marrajos.



La recién finalizada Semana Santa de Cartagena ya es parte de la historia, pero por un dato negativo, el número de suspensiones de procesiones debido a la lluvia al no haberse podido celebrar los desfiles marrajos del Santo Entierro y de la Vera Cruz, además de verse alterado el horario habitual del Encuentro, desfile en el que la lluvia apareció poco antes de la recogida alcanzando las tallas de San Juan y de la 'Pequeñica', que iban protegidas por plásticos, y a las tres imágenes de la Verónica, que fue el trono que más agua recogió. La lista de afectados se ha visto ampliada con la no celebración del Domingo de Resurrección.

Son, precisamente, marrajos y resucitados los que están al frente del ránking menos deseado, el de suspensiones de este siglo XXI. Los hermanos del Nazareno llevan cinco: Encuentro en 2002, Santo Entierro en 2007, Procesión de las promesas de La Piedad en 2016 y las dos de este año, además de disolver la Madrugada de 2007 nada más producirse el Encuentro en la plaza de la Merced y cantar la Salve, un sonoro trueno fue el anuncio de un chaparrón. La Cofradía del Resucitado suspendió su única procesión en 2004, 2011 y 2019, además de recogerla precipitadamente en 2013 al ponerse a llover a las 12.30 horas.

Dentro de lo que son novedosos capítulos para la historia. Por vez primera, la Cofradía Marraja se ha visto obligada este año a suspender dos procesiones. También ha sido novedoso que por la lluvia no saliese el desfile del Sábado Santo, pues la ocasión anterior fue en 1976 y entonces el motivo es que se trasladó a esa noche el Viernes Santo que se había suspendido por el agua.

¿Ha sido la primera vez este año en que tres procesiones son suspendidas en Cartagena? Tratamos de dar respuesta a esta pregunta a través del archivero de la Cofradía Marraja, Alfonso Pagán, quien dispone de los datos con esta temática desde 1874 y quien señala que el único precedente se sitúa en el año 1889, pero entonces los motivos fueron económicos en años de muchas penurias para obtener recursos.

Hay que aclarar que la Semana Santa de Cartagena sólo sacaba tres procesiones (una el Miércoles Santo y dos el Viernes Santo) durante los siglos XVIII y XIX y hasta el año 1928, con lo que la posibilidad de incidencia de la lluvia era menor que hoy en día, en la que se celebran diez desfiles pasionarios en nueve días.

El archivero marrajo señala que en 1882 se sucedieron dos días de agua, provocando la suspensión de la procesión del Miércoles Santo, la cual se celebraría el Viernes Santo a partir de las 16 horas, entre los desfiles marrajos de la Madrugada y del Entierro. También que en 1890 sólo hubo dos procesiones debido a la lluvia: la magna california (se trasladó al Jueves Santo) y la del Santo Entierro marrajo.

En la primera década del pasado siglo se produjeron dos procesiones (quizás) hoy en día inimaginables. Los californios suspendieron en 1906 el Miércoles Santo y salieron el Viernes Santo junto a los marrajos, que tenían problemas para poner en la calle su desfile. Tres años más tarde, la lluvia afectó a ambas cofradías, que mezclaron tronos y penitentes para estar en un mismo cortejo el Sábado Santo.

La lluvia ha tenido una presencia habitual en todas las décadas. Incluso, estuvo en el estreno del Jueves Santo californio, cuya primera Procesión del Silencio se desarrolló dentro de la iglesia, y en la primera procesión de Cristo Resucitado en 1943.

Solidaridad cofrade
En los años cuarenta se cebó el agua especialmente con la Cofradía del Nazareno, popularizándose que 'siempre les llueve a los marrajos' (y la versión popular de que 'el cielo lloraba la muerte de Jesús'), pese a que en la primera parte del siglo los californios fuesen los más afectados y que después esa incidencia hacia los morados fuese bastante menor. "Las personas atendemos más a los recuerdos que a los datos", apunta Pagán, quien destaca que cuando llueve "se rompen las rencillas entre los auténticos procesionistas, pues todos sabemos que los daños pueden ser irreparables y nos volcamos en ayudarnos".

Se pudo ver en 2013 cuando cofrades de los cuatro colores se sumaron a ayudar en la recogida de la procesión del Resucitado y este año en el esfuerzo californio para vaciar en tiempo récord Santa María el Jueves Santo, facilitando que los marrajos pudiesen sacar a la una su Madrugada.

Un problema añadido
Las decisiones de suspender las procesiones son muy dolorosas para quienes las adoptan, quienes estudian todas las posibilidades para que los cortejos luzcan en la calle, pero a la vez tienen la obligación de salvaguardar un patrimonio que ha heredado y que deben dejar a futuras generaciones. Por eso, cuando son días de lluvia, se recaban todas las previsiones posibles para las siguientes horas.

Un problema en esa labor este año tuvo lugar el Sábado Santo, cuando el temporal averió los radares ubicados en Almería y Carrascoy, que triangulan el movimiento de las tormentas conjuntamente con el radar de Valencia. La información perdió mucha fiabilidad y se dio el caso curioso de que en los teléfono móviles los hermanos aparecía que en esos momento no llovía en Cartagena, cuando estaban viendo el agua caer. Esto motivó retrasar la decisión otra hora y tener que resolver en condiciones más precarias de las habituales de los últimos tiempos, hasta que finalmente se optó por asegurar imágenes, tronos y otros enseres dentro de Santa María. Fue un acierto por lo que se comprobó después.