Una sartén gigante 'fríe la tierra' frente a las playas de La Manga

Greenpeace ha llevado a cabo esta iniciativa en aguas del Mar Menor para representar 'un planeta frito' en alusión al calentamiento progresivo que sufren los mares y el planeta. La sartén contiene el globo terráqueo en forma de 'huevo frito'.



Comunicado de Greenpeace:
El Mar Menor nos parecía un perfecto ejemplo para representar metafóricamente lo que cada vez se parece más a un caldo. Un lugar donde, de seguir así y si no lo frenamos a tiempo, podríamos freír un huevo algún día.

La idea de que nuestros mares y nuestro planeta se están convirtiendo en una sartén ardiendo nos preocupa seriamente. Con esta imagen queremos alertar a toda la sociedad y exigir a nuestros políticos un cambio urgente en sus medidas políticas y actuaciones para salvarlo.

El calentamiento global es algo ya indudable ante los ojos de cualquiera de nosotros y, cada día que pasa, vemos que el alcance de sus impactos es cada vez mayor. Olas de calor, veranos 5 semanas más largos, virulentos incendios, sequías devastadoras, lluvias escasas o torrenciales, enfermedades tropicales, subida del nivel del mar… Son solo algunos ejemplos ante los que nadie puede ya dar la espalda. La ventana de tiempo para actuar se acorta.

Hemos convertido nuestro planeta en una olla que a fuego lento se va calentando poco a poco. Nuestros mares han absorbido hasta el 93% del exceso de calor retenido en el planeta por los gases de efecto invernadero, que emitimos por la quema de combustibles fósiles en un modelo económico y energético contaminante y peligroso. No es sostenible. Tenemos que cambiar este modelo. No tenemos otra opción sensata.

Una maniobra complicada
Ver al equipo de más de 20 activistas que han participado en la complicada maniobra desde el Rainbow Warrior me ha emocionado. Primero por la enorme dificultad técnica de montar una estructura tan grande y pesada en la cubierta del barco. Hemos vivido momentos difíciles al levantar la sartén de cubierta para situarla sobre el mar. Más de 500 kilos de hierro y madera que, colgados de una grúa, han pendulado sobre el agua. Ha sido impresionante.

Esto me hace pensar en lo orgullosa y afortunada que me siento por pertenecer a una organización donde, las personas que trabajamos en ella y quienes dedican voluntariamente su tiempo o su dinero a apoyarla, luchamos con mucha ilusión juntas, cada día, para cambiar las cosas a mejor. En esta ocasión para cambiar nuestra energía y no el clima. Es la única opción.


¿Qué pedimos?
Ante la magnitud del problema del cambio climático, desde Greenpeace pedimos que se actúe con verdadera urgencia y valentía para tomar decisiones que estén a la altura del problema. No tenemos otra opción y no se puede entender que los que toman las riendas sobre nuestro sistema energético y económico que está causando este problema no den un giro radical en sus políticas.

Las soluciones tienen que venir de la mano de todos los actores implicados en el sistema energético: los gobiernos (nacionales, europeos y globales) y las empresas culpables de estas emisiones. Pero las soluciones también están manos de la ciudadanía. Ya somos muchas las personas que estamos tomando las riendas y hemos optado por otras alternativas energéticas. La legislación por fin nos lo permite y tenemos un país privilegiado en recursos para hacerlo. Ahora necesitamos voluntad política para impulsar este cambio. ¿A qué estamos esperando?

* Firma nuestra petición para que el Gobierno presente una ley de cambio climático que esté a la altura de la solución que necesitamos: pinchar aquí