Los artistas del cristal

La actividad organizada por el programa 'Cartagena Piensa' en el Museo del Vidrio de Santa Lucía atrajo a un buen número de visitantes, que conocieron la historia de este sector en la ciudad y vieron en acción a los maestros de este arte que, todavía, es desconocido para gran parte de la ciudadanía. GALERÍA DE FOTOS (pinchar aquí)



El programa de pensamiento y cultura científica que organiza el ayuntamiento de Cartagena ha llevado a cabo este pasado fin de semana una escala en el Museo del Vidrio de Santa Lucía bajo el título 'Maestros del cristal: dando nueva vida al vidrio', que atrajo a un buen número de visitantes.

El primer capítulo fue una visita por la zona museística, en la que Francisco García Romero, secretario de la Asociación de Artesanos Vidrieros de Santa Lucía, fue explicando la historia de un oficio que en Cartagna fue sustento de cientos de familias desde 1834 con la fábrica de cristal de Santa Lucía, la cual llegó a ser visitada por la reina Isabel II, su esposo (Francisco de Asís) y los infantes Alfonso e Isabel en el año 1877. En 1955 se produjo su cierre definitivo y algo más de un siglo más tarde, en 1989, se cerró la última fábrica ubicada en Cartagena, paralizándose su producción.



En el año 2011 resurgió este oficio con el estreno del actual Museo del Vidrio, ubicado en Santa Lucía, no muy lejos de la antigua fábrica, que entonces estaba anclada más cerca del puerto. Manuel Gil Vivancos, Mónica Elche Tejeda y Carlos Calabria son las personas que están al frente de una instalación que es muy visitada en citas puntuales, como la Noche de los Museos y esta actividad organizada por Cartagena Piensa, pero que hace más de un año tuvo que decidir suprimir las visitas de los sábados por la casi nula presencia de asistentes. Actualmente recibe visitas de colegios los viernes y, según nos apuntaron, estudian abrir un sábado al mes.

En la jornada de este pasado sábado los asistentes también pudieron contemplar, entre otros alicientes, cómo estos artistas del vidrio fabricaban, con cristal reciclado, un atractivo pez de cristal con todo el proceso detallado y acompañado de explicaciones, tanto la fase del horno (está entre 1.300 y 1.500 grados) como la labor de dar forma a la figura final. El resultado fue brillante, respondiendo al resultado final los presentes con una sonora ovación.