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La ACD El Pinacho alimenta a unos ochenta familia necesitadas en Santa Lucía

La asociación cultural y deportiva facilita los jueves y los sábados sabrosos platos gastronómicos junto con frutas y postre a personas de su entorno con problemas económicos, habiendo destinado a este fin ya más de siete mil euros.


La solidaridad en tiempos del coronavirus tiene uno de sus grandes exponentes en la Villa y Condado de Santa Lucía con la Asociación Cultural y Deportiva 'El Pinacho. Primero fue con la iniciativa de imprimir de forma gratuita los apuntes y trabajos de los estudiantes de esta zona, los cuales recibían por correo electrónico o WhatsApp, para después ser entregados en los diferentes domicilios. La iniciativa fue un éxito, como también lo ha sido la que le ha sucedido, que es suministrar comida a familias del barrio con problemas económicos. "Ya que este año no vamos a poder llevar a cabo buena parte de nuestras actividades festivas y excursiones para la zona, hemos decidido invertir los siete mil euros que teníamos para ese fin a facilitar platos elaborados a nuestros vecinos", indica el presidente de la ACD El Pinacho, Manuel Torres Paisal, apuntando que la Autoridad Portuaria de Cartagena ha colaborado en este menester con mil euros aportados en alimentos.



Cartagena de Hoy fue testigo de una de estas jornadas semanas, pues son los jueves y los sábados cuando se lleva a cabo esta iniciativa. Tres paellas de arroz con longaniza fueron elaboradas en la cocina de la marisquería La Marina, siendo entregados después en táper a los vecinos, junto a bolsas con fruta (papayas y nectarinas) y dulces, como postre. Otros días han entregado patatas cocidas con olivas, atún y tomate o macarrones, entre otras variantes. El sábado pasado, de forma excepcional, también hubo entrega nocturna para la cena con hamburguesas.

La entrega se efectúa en una mesa habilitada en el todavía vacío interior de La Marina, pudiéndose acceder sólo al interior una o dos personas de la misma familia, mientras que los demás guardan turno en el exterior guardando las distancias de seguridad sanitaria para evitar contagios por coronavirus. También existe un máximo celo en este terreno por parte de los voluntarios que llevan a cabo esta labor, luciendo todos mascarillas.



"No somos una ONG", aclara Torres Paisal, apuntando que han calculado en torno a las ochenta familias las que acuden a este aprovisionamiento e incidiendo que es una labor de agradecimiento a los vecinos por parte de una asociación que ya alcanza las tres décadas de historia.