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“La máquina del Ósculo está funcionando muy bien”

Rafael Ruiz Manteca habla con Cartagena de Hoy tras ser elegido como presidente de la agrupación california, de la que forma parte desde hace más de medio siglo. Alaba la gestión llevada a cabo por su antecesor, Ramón Ros, y expone que su idea es seguir una política continuista y sólo dar un ‘golpe de timón’ si es necesario, además de potenciar desde el primer momento la captación de jóvenes “porque ahí esta el futuro” de un colectivo procesionista “con sentimiento muy arraigado” y que ha abierto nuevos caminos en diversos capítulos de la Semana Santa.  


Rafael Ruiz Manteca se contagió del virus procesionista californios, curiosamente, en un seno familiar marrajo (su padre y su tío salían con el paso morado del Descendimiento) y fue en 1967 cuando comenzó a dar sus primeros pasos en procesión, y desde entonces ha sido fiel a la Semana Santa de Cartagena, incluso sorteando, en lo posible, los problemas que surgían por destinos en otras tierras debido a su faceta profesional de militar, la cual culminó como juez togado.

Dentro de la Semana Santa siempre ha formado parte de la agrupación del Ósculo, ocupando cargos de responsabilidad directiva en una etapa anterior (de 1984 a 1995). También fue pregonero en el año 2005 y fue designado en 2015 como mayordomo principal de la Cofradía California por el hermano mayor, Juan Carlos de la Cerra. Otro cargo en la hermandad fue mayordomo rector. Fuera de la vida militar y cofrade, Rafael Ruiz Manteca ha sido presidente de la asociación Cartagena Futuro.

Nos centramos en el reto que ahora inicia como presidente de la agrupación del paso del ‘Beso de Judas’. ¿Qué le llevó a dar el paso de aspirar al cargo?, comenzamos preguntándole. “Ramón Ros expuso que, por problemas de salud, lo quería dejar y no existía un relevo claro en la agrupación, por lo que al final fui quien cogió esa bandera. Los nuevos estatutos determinan que sólo pueden presentarse mayordomos que reúnan una serie de requisitos. En este caso no había más candidatos, pero sondeé lo que pensaba el resto de hermanos y percibí el apoyo mayoritario que se ha reflejado en las votaciones, con lo que ahora me veo con la obligación moral de responder a tantos buenos amigos, como son desde el anterior presidente como a los que me han votado”, explica Rafael Ruiz Manteca.

La siguiente cuestión es conocer su línea de actuación en una agrupación muy inquieta, con salidas en cuatro de las procesiones californias (tercios y tronos en Viernes de Dolores, Domingo de Ramos y Miércoles Santo y una representación en Jueves Santo). “El Ósculo tuvo una etapa de engrandecimiento hace años y está bien, incluida la parcela económica, por lo que no llego con la idea de hacer cambios. Seguiré contando con el mismo equipo que ha arropado a Ramón Ros y sólo si es necesario se daría un golpe de timón. Si una máquina funciona, lo mejor es no tocarla”, expone, matizando que sí quiere potenciar la captación de jóvenes, “porque es el futuro. Tenemos que abrirnos a la gente joven a través de las diversas plataformas actuales”, anuncia.

Más de trescientas personas forman, entre hermanos, miembros y portapasos, la familia del Ósculo. “Es una agrupación de las más antiguas, pues se fundó en 1939, y cuyo paso ya figuraba en las procesiones californias del siglo XVIII, por lo que su sentimiento está muy arraigado, además de ser una agrupación señera que ha sido innovadora y tiene tirón. Fue la primera que sacó un grupo de jóvenes portapasos en el Domingo de Ramos y la primera que ha tenido un grupo de damas portapasos, por ejemplo”. También recuerda que fue pionera en nombrar a un torero como hermano mayor. “Fue a mitad de los años ochenta del pasado siglo con José Ortega Cano, quien vino a Cartagena y salió en procesión el Miércoles Santo. Recuerdo (era secretario de la agrupación) el acto de nombramiento que tuvo lugar en la sala capitular de la cofradía, con Jacinto Moncada Ochoa como presidente del Ósculo y Pablo López Álvaro como hermano mayor, quien cerró el acto diciendo que se había sentado un precedente con la vinculación de la Semana Santa al mundo torero, expresando que el Ósculo tenía un trono muy torero tras haberse cortado la primera ‘oreja’ con ese nombramiento”.