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’En buena hora festera’

"Aprovecho este mes vacío de fiestas populares y patronales en Cartagena y en La Unión para llevar a cabo unas consideraciones, y que nadie piense que lo hago por un festejo en cuestión. En absoluto, el mal está bastante generalizado. Me refiero a comenzar cada vez más tarde los eventos nocturnos y a no cumplir los horarios fijados en los programas de fiestas.

Vamos con mis conclusiones después de patear muchas fiestas de guardar en mis pensamientos.

1. Los horarios que se ponen en los programas son para cumplirlos. No hacerlo es una falta de respeto para los que han acudido a su hora. Hemos escuchado que la demora tiene beneficios, “pues mientras esperan consumen en la cantina”.  Dos respuestas. Una es que el que viene cenado no consume y que el que tenía la idea de cenar en el recinto festero lo hará al margen de la hora. Es decir, el retraso no sirve para nada, sólo para molestar a los puntuales. Otra es que se retrasa “para que venga más gente”. Los que vienen por ese espectáculo en cuestión acudirán a su hora y hemos visto algunos casos de irse después tras estar esperando una hora. En conclusión, si se pone una hora es para cumplirla por educación y respeto a los demás. ¡Ah!, que no se me olvide. Tampoco vale como excusa que se está esperando a una autoridad. Se puede dar un margen de cortesía de quince minutos. No más. En estos casos pongo como ejemplo al grupo de teatro de Portmán. Es estricto con la hora anunciada y los vecinos lo saben, con lo que esos ‘plantones’ no existen.

2. El inicio de los espectáculos nocturnos cada vez más tarde creo que es un error. Pongo como ejemplo las fiestas del Polígono Santa Ana, que han sido de las más triunfales este año y que es de las que antes inicia sus propuestas nocturnas, siendo la noche que más tarde cierra a la una y media de la madrugada. Otro caso es más reciente. El domingo acabó el Cartagena Jazz Festival con más gente de público que nunca y con los organizadores expresando su satisfacción por haber acertado con el cambio de estructura: “Los horarios de los conciertos los hemos adelantado para poder combinar conciertos y restauración. Hemos puesto unas horas de inicio para que todo aquel que asista un concierto pueda ir luego tanto a cenar como a comer”. Son palabras de ellos. De acuerdo que es un marco distinto al de las fiestas, donde hay cantinas que deben ganar dinero para que, a su vez, los que la llevan colaboren con las fiestas, pero sí sirve para desterrar algo más la idea de que ‘trasnochar es bueno y rentable’. Al que le gusta trasnochar no le hacen falta las fiestas populares.

Está bien que alguna ‘noche joven’ se pueda hacer, pero sólo eso. Recordemos que los jóvenes y los de la segunda edad ya tienen locales que acudir como hábito y que la mayoría de los que acuden a las fiestas, además de chavales y peñistas, son personas de núcleos de familiares con hijos, trabajadores (la mayoría madruga) o de edad avanzada.

En síntensis. Las horas se ponen en los programas para cumplirlas y que no por mucho trasnochar son mejores las fiestas. Propongo a las comisiones de fiestas que lo prueben y que si no funcionan, sigan con los hábitos actuales.

Aprovechando este artículo de opinión festero, también resaltó que en muchos lugares es más importante el lugar donde se celebra la fiesta que sus horas (el éxito en Los Dolores de este año tras varios en declive ha sido regresar a su plaza más emblemática) y que hay que trata de combinar música con plática. La música debe tener su espacio, pero no todo el recinto. Hay muchos a los que les sigue gustando acudir a los recintos para reencontrarse con vecinos y amigos para hablar un ratico. Hay sitios donde resulta imposible por la música. Recordemos que la esencia de las fiestas en su origen es crear un punto de encuentro anual de los residentes en una población.  

Pateo muchas fiestas para tener el derecho a opinar sobre lo que veo a través de los (caros) cristales de mis gafas y para atreverme a hacerlo en un año de explosión festera en la que, por regla general, en todos los sitios había mucha gente, pero pienso que ‘el boom postpandémico’ no es eterno. Sin embargo, como siempre digo (o diego), seguro que estoy equivocado, que si critico trasnochar es porque soy cada vez más viejo y que todo está ‘ferpecto’. .


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