Agenda de Jueves y Viernes Santo
Los californios se despiden con su cortejo de mayor recogimiento, que recorre la ciudad en oscuridad. Después, en la madrugada, llega la Noche del Encuentro marrajo, en el cuarenta aniversario de la salida cofradía que celebrará su magno Santo Entierro en la noche siguiente. También llega el cabildo de las yemas marrajo. Estos dos días es cuando más procesiones tienen lugar en el municipio: Cabo de Palos, Pozo Estrecho, La Puebla y Los Belones. Por contra, se suspendió El Algar por falta de portapasos, no hay noticias de El Albujón y parece que en La Aljorra no se logró captar los costaleros necesarios para salir.
Foto en el que la Autoridad Portuaria entrega las llaves de la puerta de la Pescadería a los marrajos para la salida en la próxima madrugada de Jesús Nazareno

La cofradía no pudo sacar anoche su magna procesión, situación que no sufría desde 1981, y que en esta ocasión coincide con la celebración del 275 aniversario de la hermandad y el 75 de cuando llegó la imagen de la Virgen del Primer Dolor, quien, sin embargo, no faltó al encuentro con una impresionante aglomeración de fieles ante Santa María, en un acto en el que también estuvo el Cristo del Prendimiento. Oración, algo de lluvia, Salve y hasta cinco entradas y salidas del templo se sucedieron en una intensa media hora.
La Cofradía del Santísimo Cristo de la Sangre se llegó a plantear la suspensión por falta de portapasos suficientes, pero la incorporación de once jóvenes permite que se celebre un cortejo pasionario por el pueblo del que también forman parte los tronos que llevan a San Juan y a la Virgen de Los Dolores y que comenzará a las 21.30 horas del 15 de abril, culminado con el encuentro de Jesús con su madre entre el sonido de saetas.
Las procesiones se recuperan en el pueblo cartagenero con un desfile que varió el recorrido que llevaba a cabo antes de comenzar la pandemia y que derivó en la ubicación por primera vez ante la fachada de la tricentenaria iglesia de Santa Florentina de un encuentro entre el Crucificado y la Dolorosa, del que fueron testigos un elevado número de palmesanos.