No es un domingo cualquiera en La Palma

Las jornadas UP de tradiciones y cultura llenan el pueblo de atractivos y de cientos de visitantes. La Casa del Folclore abre por primera vez al público durante la pandemia, Famme expone a 13 mujeres que han dejado huella, el Belén de La Aparecida luce entre barriles y tinajas, el arte de las bolilleras sigue cautivando, al igual que los juegos tradicionales en la calle, donde se exponen aperos, carros, tractores, vespas, coches de época... junto a una plaza cargada de alicientes y sabores aderezados por música y bailes. Y todo ello con patatas, las de La Puebla, que ya anuncian la fecha de su regreso en 2022. GALERÍA DE FOTOS (pinchar aquí)

Anoche, sin anunciarse, fue pasto de las llamas la estructura costeada por la ADC El Pinacho que rendía tributo a las Fiestas de Carthagineses y Romanos, la cual no ha podido ser quemada como estaba previsto en un acto festivo para los vecinos en las noches de San Juan de 2020 y 2021 y tampoco en el cierre de las históricas fiestas de este año al no recibir la autorización municipal.
La voz protagonista de este nuevo capítulo es Miguel Madrid Fernández, de 76 años de edad, nacido en la casa del molino de la Tía Jarapa, situado en un lugar muy visible del oeste cartagenero, en la diputación de La Magdalena, estando funcionando hasta la década de los sesenta y manteniéndolo varias generaciones de esta familia. Desde 1986 los molinos de viento cartageneros son bien de interés cultural (BIC), abarcando unas trescientas construcciones, pero muchos está en mal estado pese a la lucha que llevan a cabo diversas asociaciones (es fundamental la actuación en este asunto de las administraciones), como 'el gigante manco de la tía Jarapa', al que le faltan dos de sus ocho brazos...