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Cabezo Rajao y el castillo de San Julián entran en la ‘Lista roja’ del patrimonio español

Se trata de dos construcciones muy distintas y separadas en el tiempo, pero les une el estado de abandono total en el que se encuentran y el riesgo que presentan de colapso. Son el complejo minero y el castillo de San Julián, ambos en Cartagena. Su pésimo estado de conservación les ha llevado a ser incluidos en la relación que elabora la asociación Hispania Nostra (www.listarojapatrimonio.org) y que recoge cerca de novecientos monumentos españoles que corren el riesgo de desaparecer si no se actúa de inmediato.


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El castillo de San Julián se encuentra en un estado de conservación muy deficiente, pese a que se trata de un Bien de Interés Cultural con Categoría de Monumento. Presenta numerosas antenas prohibidas expresamente por el artículo 38 de la Ley 4/2007, salvo autorización expresa de la Dirección General y sin menoscabar el monumento. La mayoría de ellas están colocadas en la torre de 1706 y sus alrededores.

Asimismo, existen grietas profundas y amenaza de colapso en los muros izquierdo y derecho desde la entrada al castillo desde el foso. Además se encuentra numerosa maleza en el patio de armas, suciedad, pintadas y deterioro por falta de mantenimiento. Telefónica, como propietaria del Bien, ha procedido este año al apuntalamiento y estabilización del muro que corría riesgo de desplome.

El castillo de San Julián es un monumento abaluartado que se empezó a construir en el siglo XVIII con el fin de encerrar entre sus murallas la torre cilíndrica, que aún se conserva, construida por los ingleses en 1706.

Es de estilo neoclásico ecléctico y presenta cinco frentes defensivos. El noroeste, noreste y sur forman parte del sistema abaluartado, perteneciente a la “Escuela Española” afrancesada.

Mientras, el frente este, es un clásico poligonal con su correspondiente caponera y, el frente suroeste, el que defiende la puerta y puente levadizo, es del sistema atenazado, con dos órdenes de fuego.

Esta diversidad de estilos localizados en el castillo de San Julián viene a completar el abundante catálogo de sistemas que existen en Cartagena, circunstancia poco común en otras plazas fuertes.

Con Carlos III se comenzó la construcción del castillo, tratando de encerrar en su interior la torre cilíndrica. Fue motivo de discrepancias y, por tanto, aunque el terreno comenzó a prepararse en 1771, las obras en sí no empezaron hasta 1861. Finalmente, se terminaron en 1888, cien años después de los fuertes de Galeras, Atalaya y Moros.

Durante la Guerra Civil española fue utilizado como prisión para altos cargos del ejército español. En 1947, quedó fuera de servicio como batería de costa, permaneciendo el castillo a cargo del gobierno como prisión militar. Continuó como prisión en la década de los ochenta.

A 8 kilómetros de Cartagena, en el límite del municipio con La Unión, se encuentra el complejo minero del Cabezo Rajao. Se trata de uno de los puntos más importantes de la minería romana. El nombre le viene por tratarse de la explotación de un filón superficial a cielo abierto de galena argentífera que, después de ser vaciado a pico por muchos de los 40.000 esclavos que trabajaban en la sierra, dejó a la vista una gran raja en la zona que dio nombre al cabezo. Los romanos explotaron la zona durante unos cinco siglos, hasta el siglo III d.C., época en la que comenzó la decadencia de la minería en la Sierra Minera.

A 90 metros sobre el nivel del mar se alza el cabezo hasta los 195 de su cumbre, su “skyline” recorta una silueta de escoriales, construcciones, chimeneas y castilletes mineros, todo ello presidido por “la Raja”.

En el siglo XVI nuevamente se volvió a explotar la minería, esta vez la calidad y cantidad del alumbre que allí había llevó al nacimiento de un poblado cercano, llamado Alumbres.



Es en el tercer tercio del siglo XIX y hasta la mitad del siglo XX cuando vuelve a producirse el auge de la minería en el distrito de la Sierra Minera. Cientos de trabajadores extraían de las entrañas de la tierra las menas de plomo y blenda de sus dos minas: “Nuestra Señora de Monserrat” y la mina “Imperio”. El espectacular castillete metálico de la Montserrat daba servicio a un pozo de 455 metros de profundidad, distribuido en 15 plantas, con un desnivel mínimo de 5,99 metros entre las plantas 11a y 12a (323,08 y 329,07 metros respectivamente), y un desnivel máximo de 59,62 metros entre las plantas 13a y 14a (361,23 y 420,85 metros respectivamente).

La población de La Unión llegó a tener 36.000 habitantes y la riqueza minera elevó considerablemente el nivel de vida de la zona. Esto atrajo a multitud de inmigrantes, sobre todo de Andalucía, y de ahí se dio lugar al nacimiento de los cantes flamencos de Levante, como las mineras y las cartageneras.

El Cabezo Rajao es Bien de Interés Cultural, con la categoría de Sitio Histórico, y su perímetro de protección incluye totalmente el Cabezo Rajao y el Cabezo Agudo, además de las oficinas, casas de máquinas, castilletes, chimeneas, lavaderos y otros elementos e infraestructuras minero-metalúrgicas, así como los yacimientos arqueológicos y bienes muebles e inmuebles ubicados dentro de su perímetro.

Más información en www.hispanianostra.org
www.listarojapatrimonio.org

* Texto remitido en el que se respeta íntegramente contenido, redacción y ortografía, salvo en el titular y en la entradilla del artículo

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